Diabetes y Periodontitis

Por: Dra. Natacha Oyarzo.

Académica de Odontología UC.

Assistant dentist and the patient in the clinic.

Actualmente está demostrado que la diabetes puede afectar la dentadura no sólo desde el punto de vista estético, sino que también puede llevar a problemas serios como un elevado riesgo de infección y un prolongado periodo de cicatrización que puede comprometer toda la salud de la cavidad oral. Conversamos con la Dra. Natacha Oyarzo, académica de Odontología UC para conocer más sobre esta realidad en Chile.

-Hasta 2012 Chile era el país de Sudamérica con mayor prevalencia de diabetes. Actualmente un 12% de los ciudadanos de nuestro país padece de esta enfermedad. ¿Cuál es la relación de la diabetes con la salud oral?

La diabetes y la salud oral van íntimamente relacionadas, ya que en la cavidad oral se manifiestan muchos signos y síntomas de la diabetes, incluso antes del diagnóstico de la enfermedad propiamente tal, como por ejemplo, la sequedad bucal o la presencia de halitosis con olor cetónico o manzana fermentada. Uno de los signos más evidentes, y que el propio paciente puede identificar, es la inflamación en las encías, con sangrado e incluso supuración, movilidad dentaria, migración dentaria y otros cambios que nos dan cuenta de la asociación entre la Diabetes y la Periodontitis.

La periodontitis es una enfermedad de la cavidad oral de origen multifactorial, asociada a la acumulación de placa bacteriana y que se caracteriza por una destrucción progresiva del hueso de soporte de las piezas dentarias. Si el paciente manifiesta signos y síntomas, como movilidad dentaria, dientes que parecen más largos y migración dentaria nos encontraríamos frente a estadios más avanzados de la enfermedad. Ahora bien, la periodontitis puede manifestarse sin la presencia previa de la diabetes, pero la diabetes hace que esta patología sea más prevalente o frecuente y también más severa.

-Algunos estudios recientes señalan que existe una especie de círculo vicioso. Es decir, no sólo la diabetes aumenta las posibilidades de sufrir problemas dentales, sino que además, estos mismos problemas orales también afectan el control de la glucosa de la sangre y contribuyen a la diabetes, ¿es así?

Este tema está continuamente en discusión. El año 1993 ya se establece que la periodontitis corresponde a la sexta complicación de la diabetes y que la diabetes afecta la salud oral periodontal está ampliamente estudiado. Los resultados de las últimas investigaciones han sido variados: por un lado hay evidencia de que el tratamiento de la periodontitis favorece el control glicémico y por otro lado hay investigadores que no encuentran esta asociación.

-Si una persona ha sido diagnosticada recientemente con diabetes, ¿Debiese tener entre sus mayores preocupaciones su salud oral? ¿Por qué?

Así es, porque la diabetes se considera un factor de riesgo para la periodontitis y tiene que ver con la iniciación, progresión y severidad de esta enfermedad. Todo paciente diagnosticado con esta patología debería acudir a un control con su dentista.

Si a un paciente con periodontitis le agregamos diabetes, la enfermedad será más rápida y severa en su evolución. A pesar que quizás no logre mejorar la efectividad de su control glicémico, el tratamiento periodontal evitará la pérdida de hueso de soporte y de dientes.

 

-¿Qué tipo de riesgos pueden correr las personas con diabetes respecto a la salud de sus dientes y encías?

La consecuencia más visible de una periodontitis no tratada en diabéticos es la pérdida de los dientes. La visita al especialista minimiza las consecuencias y permite que las personas logren mantener su salud y por ende mantengan sus dientes hasta el final de sus vidas.

-¿Cuáles son los cuidados que en general una persona diabética debiese tener respecto a mantener sus encías y dientes saludables?

  1. Realizar una buena higiene dental diaria. En general los pacientes tienen la impresión que se cepillan bien los dientes y también piensan que si utilizan más tiempo en esta tarea, mejor estarán sus dientes. Sin embargo, la efectividad debe ser supervisada por un profesional. Se debe evaluar el tipo de cepillo, la habilidad manual, el uso de coadyuvantes como elementos de higiene interdentaria y enjuagues, entre otros elementos.
  2. Controles periódicos cada 3 a 6 meses. Esta frecuencia podrá ser variable de acuerdo al riesgo individual del paciente. Si tenemos una persona que tiene buen control de placa, buen control de su glicemia, sigue las instrucciones, quizás no necesita visitar al dentista en la misma frecuencia que un paciente que no se cuida mucho.
  3. Buen control metabólico. Esto está relacionado fundamentalmente con el control periódico de la glicemia y hemoglobina glicosilada.

Pontificia Universidad Católica de Chile 2019

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